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Montero: de las dudas iniciales a figura clave en el arco de Boca
El arquero colombiano, que llegó al Xeneize hace 40 días, fue fundamental en las clasificaciones por Copa Argentina y Sudamericana. Su presente de aplausos contrasta con las críticas iniciales tras el 3-0 ante Riestra.
Tras 40 días en Boca, Álvaro Montero se afianza en el arco Xeneize, dejando atrás las críticas iniciales. El colombiano, clave en la clasificación por penales ante Vélez en los octavos de final de la Copa Argentina, afirmó que trabaja para acomodarse rápido al club.
En el partido contra Vélez, Montero fue determinante al atajar dos ejecuciones en la tanda de penales, que Boca ganó 4-3. Su presencia evitó un gol de Simón Escobar sobre la hora, forzando la definición desde los doce pasos y consolidando su buen momento.
Con 2,01 metros, Montero es el arquero más alto en la historia de Boca. Su carrera lo llevó por Atlético Nacional, Millonarios, San Lorenzo y Vélez antes de llegar a la Ribera, un camino que lo forjó para el presente en el Estadio Alberto J. Armando.
La trayectoria de Montero está marcada por figuras del fútbol argentino: Franco Armani le regaló guantes a los 15 años en Atlético Nacional, y Óscar Córdoba lo recomendó para el CABJ. Además, Guillermo Barros Schelotto lo potenció en Liniers.
Una de sus virtudes es la capacidad de lanzar el juego desde el arco, una característica que Montero cultiva desde hace años. Acumula 4 asistencias en su carrera, mostrando que no es una improvisación, sino una herramienta de ataque consolidada.
Nacido el 29 de marzo de 1995 en El Molino, La Guajira, Montero tuvo una infancia humilde. Trabajó como bicitaxista y vendió arroz, experiencias que, según él, forjaron parte de la potencia física que hoy demuestra en el arco Xeneize.
